Con el esperado lanzamiento de Intensamente 2, la continuación de la aclamada película de Pixar que exploró las complejidades emocionales dentro de la mente de una niña, surge una oportunidad única para reflexionar sobre cómo estas emociones se entrelazan con el trabajo de un periodista en comunicaciones internas dentro de una organización.
En la primera entrega de Intensamente, conocimos a Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Desagrado, emociones que guiaban las decisiones de la protagonista, Riley. Cada emoción jugaba un papel crucial en la forma en que ella percibía el mundo y respondía a los eventos en su vida. En Intensamente 2, y con una protagonista en plena pubertad, se exploran nuevas emociones, expandiendo aún más el universo emocional. Esta nueva entrega proporciona una perspectiva más profunda sobre cómo estas pueden influir en nuestras acciones y relaciones.
Y ¿cómo vivimos estas emociones los comunicadores internos en el día a día?
A continuación algunos ejemplos y tips de cómo surfear la ola de mejor manera.
La alegría se manifiesta cuando se logra una fuerte y saludable conexión entre la dirección de una organización y sus trabajadores, inspirando un sentido de propósito y comunidad. Esto es el resultado de una muy buena estrategia comunicacional y vinculación con los distintos públicos internos. Siempre Alegría debería manejar nuestro panel de control, aunque en Intensamente 2 no fue siempre así.
La tristeza puede surgir al comunicar noticias difíciles, como cambios organizacionales o situaciones desafiantes, requiriendo empatía, coherencia, confianza y claridad en la comunicación. Lamentablemente siempre tendremos que comunicar información triste, la clave es prepararse de la mejor manera, hablarle a la organización oportuna y transparentemente.
La ira puede estar presente cuando hay resistencia al cambio o malentendidos que contaminen nuestro espacio de trabajo, o cuando no logramos conectar de manera efectiva con alguna contraparte relevante para el cumplimiento de nuestra estrategia. Digamos también que en general podemos sentir ira cuando nos reducen presupuesto o no nos aprueban las herramientas necesarias para cumplir con los desafíos que nos exigen.
El miedo puede surgir en tiempos de incertidumbre o crisis, exigiendo una comunicación cuidadosa y tranquilizadora. La pandemia puso a la mayoría de las organizaciones en modo crisis, generando aún más intranquilidad y miedo entre las personas. Aquí fue clave poder tener líderes preparados para poder contener y lidiar con el miedo propio y el de sus equipos. Esta sigue siendo una muy buena línea de gestión cuando pasamos por momentos oscuros organizacionalmente: líderes siempre al frente, manteniendo a los equipos al centro.
¿Que otras emociones debemos aprender a menejar?
El desagrado puede estar presente en críticas o comentarios negativos que afectan la percepción de la cultura corporativa o derechamente a la gestión del área de comunicaciones internas. Y es que muchas veces nos encontramos con que todo el mundo, sólo por el hecho de comunicarse, sienten que son expertos en comunicaciones internas. Nos aconsejan, recomiendan y critican sin mucha consciencia de quiénes son realmente los especialista…¿ A quién no le ha pasado?. La clave aquí es mantener cabeza fría, ser asesores permanentemente y nunca perder la conciencia de nuestra comunicación verbal y no verbal, porque si hay algo que nuestro rostro no puede disimular, es el desagrado.
La ansiedad, haciéndole honor a sí misma, era una de las emociones más esperadas de esta segunda entrega. Como comunicadores, creo que es una de las emociones más presentes en nuestro día a día. Esto porque frases como el “es para ayer”, “esto es más prioritario que lo otro”, “tenemos un nuevo cambio”, “esto es realmente urgente”; nos mantienen en vilo diariamente. ¿Cómo gestionar mejor nuestra ansiedad? Teniendo herramientas que nos permitan planificar bien nuestras tareas, que responsan a una estrategia que se mida y entregue resultados periódicamente. Gestionar con información en mano, nos ayuda a bajar algunos niveles de ansiedad.
La envidia puede estar presente cuando buceamos en Linkedin y vemos algunos eventos o actividades internas en otras organizaciones y pensamos “ yo tuve esa idea y no lo pude hacer por presupuesto” o “yo le dije a mi jefe que esas cosas funcionaban y no confió”. Es natural sentir envidia y lo que recomiendo hacer aquí para gestionarla mejor, es tomar esos proyectos como referencias de innovaciones, que podemos mostrar a nuestro equipo o jefatura como una suerte de Benchmark.
¿Donde queda Ennui y nuestro querido Vergüenza?
El aburrimiento siempre aparece cuando nuestro trabajo se vuelve poco desafiante, cuando llevamos un buen rato haciendo lo mismo. Aquí la el consejo es salir de ese estado sin necesitar del efecto Wow (como un proyecto gigante, más presupuesto o más equipo), como refrescar nuestros medios internos, tomarnos un café con otro comunicador interno para ver qué están haciendo y qué podemos hacer mejor. La innovación a veces está en cosas muy elementales de nuestro día a día. ¡Búscalas! y no seas como Nui en Intensamente 2
La vergüenza está dada por situaciones que son más esporádicas, como enviar un mailing con faltas de ortografía y que “justo” ese mailing lo abrió la organización completa; o quedarse en blanco en una presentación de alto impacto. Es tan imprevisto. Que la clave aquí es permitirnos avergonzarnos y salir de ese estado con la certeza de que la próxima vez lo haremos mejor.





