Antes de empezar, me gustaría compartir algunas cifras sobre el mundo audiovisual:
- A nivel mundial, se consume un promedio de 84 minutos de video por día.
- En 2022, se estimó en más de 3 mil millones los usuarios que consumían material audiovisual al menos una vez al mes, y que un 82% del tráfico en internet venía desde estas plataformas.
- El 95 % de los especialistas de marketing que utilizan medios audiovisuales, consideran que esta herramienta les ha ayudado a que sus clientes entiendan mejor el producto o servicio que ofrecen.
Este artículo podría exponer cifras y estadísticas sin parar, y probablemente todas éstas apuntarían a un resultado similar: Que la comunicación audiovisual no para de crecer, pero ¿cuál es la realidad en las organizaciones laborales?
Durante la pandemia nos vimos obligados a estar encerrados y eso facilitó mucho la producción de contenidos audiovisuales para comunicar medidas de cuidado, estrategias para combatir la crisis, o simplemente vernos las caras por medio de videollamadas y saludos en redes sociales. Pero la crisis sanitaria ya quedó atrás, y muchas industrias regresaron a la total presencialidad, volviendo a algunas prácticas que tal vez ya no tienen el mismo impacto que tenían antes de la gran crisis.
De acuerdo a un artículo publicado por Harvard Business Review, las reuniones semanales aumentaron en un 252% y se enviaron 6 mil millones de correos electrónicos en 2021, y en el ambiente se siente que la predominancia del audiovisual ha ido perdiendo terreno y es un paso, a mi punto de vista, equivocado.
Ávidos consumidores de videos
No perdamos en cuenta que hay una gran parte de la fuerza laboral que pertenece a la Gen Z, quienes viven día a día conectados a las redes sociales y son los principales consumidores de éstas. Y adivinen: el 91% del contenido consumido en Instagram es video, el 50% de los usuarios de la misma red social ha comprado un producto después de ver un video publicado ahí; en Facebook se ven cerca de 100 millones de horas de contenido audiovisual al día, y así suma y sigue la información.
Visto lo anterior, y las abrumadoras cifras que todavía no he comentado, nos queda una conclusión por hacer: El video es un deber en nuestras organizaciones, y no podemos ignorar su efectividad.
El interés cada vez más creciente en este formato debería ser utilizado para comunicar de manera rápida y efectiva lo que las empresas necesitan expresar a sus colaboradores. Tal vez los formatos deban ser menos formales y más cercanos, pero no cabe ninguna duda que en la mayoría de los casos un video de animación de 2 minutos resultará más llamativo que una presentación de 80 diapositivas.
Distintos formatos, misma efectividad
Un mensaje emotivo de un gerente, una animación que cuente sobre nuevos beneficios, o un video entretenido donde los colaboradores comenten sus sueños, un colaborador siendo influencer por un día, etc. Pensemos que ver una cara o escuchar una voz familiar aumenta el engagement a un nivel diferente que leer una presentación de diapositivas o una infografía de 3 páginas. Un video resulta más agradable, eficiente y efectivo.
En Internal tenemos un equipo especialista en trabajar todos esos formatos y muchos más, generamos desde la raíz de la idea, armamos el guión, el storytelling hasta la producción misma. ¡No pierdas la atención de tus colaboradores!





