Columna de opinión por Carolina Reyes
Posiblemente ya están cansados de escuchar de la Inteligencia Artificial, de su seguridad, de sus beneficios y riesgos y de sus rapidísimas actualizaciones, que no terminamos por capacitarnos en una cosa, cuando ya evolucionamos a la siguiente. Además, nos preocupamos de ponernos al día con todo lo que en el mundo Tech ocurre, porque rápidamente necesitamos ir a lo que viene y mantenernos actualizados y dedicarle tiempo a comprender los nuevos cambios.
La pregunta es ¿No será que le estamos dando mucha importancia, energía, tiempo y recursos a una acción más bien táctica, distanciándonos nuevamente del rol estratégico de nuestra labor? ¿o será que podemos gestionar estratégicamente con el apoyo de IA y aún no lo sabemos?
En la última ECIC de 2025, el 68,8% de comunicadores dijeron que usaban IA en su día a día y las acciones principales eran redactar mailings o post de redes sociales, diseño de piezas y creación de campañas o planes de comunicación. La mayoría son acciones tácticas y está muy bien que consideremos descongestionar nuestro tiempo de acciones operativas, siempre y cuando destinemos más tiempo al relacionamiento estratégico y político, a la asesoría de líderes o a la planificación de la CI.
Pero cuando vemos cómo se traduce realmente ese tiempo extra que ganamos entregándole la táctica a la IA, nos damos cuenta de que en verdad lo usamos para seguir tomando más “pedidos” para comunicar. En el último tiempo varios comunicadores me declararon sentir que estaban “infoxicando” a la organización con tantos comunicados, gráficas o campañas. Y cómo no si ahora es más rápido y más “barato” con IA.
Entonces ¿Cómo convertimos esto a nuestro favor si la IA es el futuro? No tendré una varita mágica, pero si te puedo dar algunos tips:
1. Medición
Sabemos que los números no siempre son nuestra especialidad, pero también sabemos que hoy es fundamental evidenciar el valor que tiene la gestión de la Comunicación Interna dentro de una organización.El consejo es claro: apóyate en la IA para construir dashboards, paneles de métricas e indicadores que permitan visibilizar tanto la gestión como el impacto de la comunicación interna en el negocio.En la última ECIC, solo un 24% de los participantes declaró contar con métricas de gestión en su organización. Y en un contexto donde las decisiones se toman cada vez más con datos, no podemos quedarnos fuera de esa conversación.
Si no sabemos cómo generar esos datos, la IA puede ayudarnos a hacerlo. No perdamos esa oportunidad.
2. Competencias
Les invito a revisar cuáles son las competencias que realmente necesitan los comunicadores internos de su organización y de sus equipos. Es importante empezar hoy a trazar el futuro de nuestras áreas para prepararnos con anticipación.
Muchas veces pensamos que las competencias clave de un comunicador interno son el dominio de herramientas tecnológicas, el manejo de plataformas de inteligencia artificial, la capacidad de editar, diseñar o producir contenidos en distintos formatos. Sin embargo, todo eso puede aprenderse de manera técnica.
Hoy, las competencias más valoradas en el mercado —precisamente porque no son técnicas ni se entrenan rápidamente— son aquellas vinculadas con el pensamiento estratégico, el relacionamiento político-organizacional, la capacidad de negociación, el manejo de conversaciones difíciles, el rol asesor, la comunicación de gestión, el conocimiento del negocio y la autonomía.
¿Encontramos alguna de estas competencias en una IA? La respuesta es no. Son habilidades profundamente humanas, que se pulen y fortalecen con la experiencia, la práctica y la vivencia profesional de cada persona. También pueden entrenarse, por supuesto, pero requieren más tiempo y madurez que aprender a usar una nueva herramienta digital. Por eso, mi recomendación es empezar a desarrollarlas desde hoy.
3. Equipo
A partir del análisis de las competencias que necesitamos, podemos comenzar a rediseñar el equipo de comunicación interna del mañana: un equipo alineado con los principales desafíos culturales, organizacionales y de negocio. Por supuesto, la tecnología será un brazo clave de ese equipo. Nos permitirá hacer más eficientes nuestros procesos, optimizar tiempos y liberar espacio para evolucionar estratégicamente. En otras palabras, nos puede ayudar a dar el salto.
Pero ese salto solo será posible si tenemos la capacidad de detenernos, analizar, soltar lo que ya no sirve, rearmar nuevas formas de trabajo y reconstruir nuestra propuesta de valor. Todo esto sin olvidar nunca que, al centro de todo lo que hacemos, siguen estando las personas.





